Sería bueno intentar que la biblioteca fuera un espacio en silencio, de estudio. Mis tres hijos están matriculados en el conservatorio y creo que este año vamos a pasar muchas tardes allí (ya la hemos utilizado otros años). Otros años, los chavales, al no haber demasiada vigilancia, hacen corros y charlan a un volumen normal para un pasillo, pero no para una sala de estudio.